Investigador mexicano indaga en salud mental de migrantes de San Felipe

El profesional actualmente realiza una pasantía en la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, Campus San Felipe.

México tiene una larga historia de migración. Millones de sus habitantes han emigrado a diversos poblados de Estados Unidos. Se estima que, actualmente, cerca de doce millones de mexicanos viven en el país vecino, al norte de México, y desde hace décadas, ha recibido a miles de ciudadanos de naciones próximas, que ven a México como un paso intermedio para migrar, luego, a Estados Unidos. Son cerca de 400 mil los migrantes irregulares cada año.

 

Cristian Torres, antropólogo social mexicano, con Maestría en Salud Pública, se ha centrado desde hace 15 años en el tema de la migración. Desde su trabajo en el Instituto Nacional de Salud Pública de México colaboró con el Ministerio de Salud de Chile en la elaboración de la Política de Salud de Migrantes Internacionales en Chile, la cual será dada a conocer próximamente por las autoridades de salud.

Cursando el doctorado en Ciencias de Salud Colectiva en la Universidad Autónoma Metropolitana de México, conoció a la académica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, Campus San Felipe, profesora Daisy Iturrieta, quien le comentó acerca de la realidad local con la masiva migración de haitianos.

Ello lo llevó a postular a una pasantía de tres meses en la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, a objeto de indagar la resiliencia social de los migrantes. “Me pareció interesante conocer otra perspectiva, en el sur de América y ver qué ocurre”, sostiene.

Para conocer del fenómeno en Aconcagua, busca entrevistar a ciertos actores claves -prestadores o directivos de los centros de salud y autoridades de gobierno-, conocer qué política pública se está implementando para la atención de salud de los migrantes, y ver qué ocurre a nivel de la sociedad civil y los propios migrantes.

Comparando con México, Torres indica que la situación en su país presenta una alta migración de tránsito desde hace varios años. “Esta migración era invisible porque no había tanta diferencia en color de piel, identidad, idioma e idiosincrasia, pero ahora ha cambiado mucho, porque son oleadas más grandes. Hay muchos desplazados por la violencia, tenemos refugiados de países del llamado triángulo Norte de Centroamérica y también en los últimos cuatro años hemos tenido una oleada de migración de venezolanos y haitianos. Sin embargo, México ha sido visto como un país que los acoja hasta llegar a destino, Estados Unidos, lo que se ha visto obstaculizado por la política antimigratoria de este último”, cuenta.

Política promigrante

Por lo que ha apreciado hasta ahora, Chile tiene una política promigrante que, ante la alta migración de haitianos, ha llevado a replantear el tema, gestionar o administrar mejor la migración y replantear los servicios de salud y educación. “La migración acá toma otro matiz porque los haitianos están viendo Chile como un país donde pueden desarrollarse, pero hay que ver qué tipo de población está llegando, su edad, su nivel de educación, su salud de origen y la mejor forma que les permita insertarse en la sociedad chilena”, agrega.

En su tesis doctoral, Cristian Torres investiga la salud mental de los migrantes que transitan por México, por lo que su pasantía le permitirá complementar desde la visión de nuestro país y conocer qué elementos podrían estar aportando para que el migrante pueda desarrollar la resiliencia, que aborda desde el nivel individual hasta lo más social.

“Busco tener insumos para mi investigación en salud mental a raíz de los temas que he investigado, riesgos y daños a la salud, desde una perspectiva psicosocial. Espero conocer las políticas de acceso a servicios y oportunidades que se están brindando a migrantes, de manera que, si pueden desarrollar la capacidad de resiliencia sería como llegar a la cumbre, o si sólo continúan su vida, como una cuestión de resistencia y adaptación”, explica el investigador.

Cristian Torres es, en efecto, un migrante más, pues si bien su estadía es temporal, se trasladó con su esposa Alberta García Salazar y su hijo Iker Isuii con la perspectiva de poder continuar desde Chile su investigación doctoral. “En México hemos sido parte de esta población móvil interna, por lo que esta movilidad que hemos tenido, la hemos transmitido a mi hijo con un cambio más drástico ahora, con un cambio de país”, concluye.

 

Publicado viernes 17 de noviembre de 2017