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Estudiantes de primer año de Medicina fueron investidos 

Bajo la atenta mirada de los padres y el orgullo de sus familiares; 36 estudiantes de primer año de la carrera de Medicina fueron investidos, ceremonia que marca su ingreso a los campos clínicos y el comienzo del contacto con los pacientes.

Otro hito que tiene la ceremonia este año, que se efectuó en el auditorio del campus San Felipe, es que un porcentaje de estos jóvenes ingresó a esta carrera tras obtener el beneficio de la gratuidad, lo que representa un paso en la equidad de educación y que tanto ha pregonado la UV el último período.

De esta manera, por primera vez, los estudiantes vistieron su delantal blanco, prenda de gran simbolismo para la profesión, pues denota pulcritud, asepsia, vida y sanación.

Uno a uno subieron al escenario donde fueron investidos por docentes de la carrera de Medicina y luego procedieron a la firma del Código de Honor frente a sus pares, asumiendo el compromiso público de actuar con ética y respetar las normas institucionales como aquellas que tiene los centros hospitalarios donde se desempeñarán.

A través de este acto, también se comprometen a velar por los derechos y la integridad de los pacientes, cumplir a cabalidad con las tareas que se les encomienden y dejar bien puesto el nombre de la carrera de Medicina de la UV.

El Código de Honor fue leído por la jefa de carrera, doctora Ana María Julio, quien recordó la importancia de asumir con rectitud y nobleza esta profesión.

En sus palabras recalcó: “Inician hoy un camino de servicio social a través de la salud de chilenos y chilenas. Por eso, les pido que cuando se acerquen a un paciente, lo hagan con humildad y capacidad de escucha”. 

“El paciente es mucho más que una enfermedad o un órgano enfermo, es un ser humano que forma parte de una familia y de una comunidad, por tanto tiene una cultura y una historia que han determinado su salud”, expresó la profesional.

Mientras que el decano de la Facultad de Medicina, doctor Antonio Orellana, recordó que ésta es una profesión de servicio y de dedicación, “que exige desarrollar la empatía y la compasión hacia el prójimo, donde la responsabilidad hacia el otro es fundamental, ya que el paciente deposita toda su confianza al punto que le entrega su destino, su futuro, su propia vida”.

“Al mismo tiempo adquieren una responsabilidad de cumplir con los valores de una Universidad como la nuestra, que es estatal, pública e inclusiva, con una fuerte base valórica”, señaló.

Para Isidora Aguirre, estudiante de primera año, esta fue una ceremonia muy emocionante, “muy linda y significativa. Nos sentimos acompañados por el curso y por nuestras familias”.

En tanto, Jonathan Parker expresó que, en su caso, es el fin de una etapa difícil en que dejó atrás una carrera y debió pasar por un proceso difícil de decisión de su futuro. “Me siento contento de haberlo logrado (ingresar a Medicina) porque esto es lo que siempre quise”.